Se sube siempre en el asiento trasero y cuando arrancas el carro la oscuridad tocará tu puerta y la mirarás por el espejo retrovisor imposible olvidar cómo se convierte en un cadáver imposible olvidar esa sonrisa que esconde un rencor y una sede de venganza tan grande que te sumerge un trance y cuando menos te des cuenta estarás muerto
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