Te imaginas andar por la calle con tu motocicleta, y de pronto ver a una joven hermosa. Intercambiar palabras, en un acto caballeroso llevarla a su casa, y al día siguiente enterarte que esa mujer ya está muerta. Que la persona que estaba atrás de ti nunca existió, y que en realidad, conversaste con un alma. Eso le sucedió a Bernardo en Arequipa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario