Desde la antigüedad el ser humano ha tratado de dar una explicación de los diversos fenómenos que ocurren a su alrededor. Contando su historia, y la de los otros, conservado la historia de sus antepasados con el fin de preservar la memoria histórica, y los acontecimientos más importantes de su paso por el planeta; y ha encontrado en la leyenda, en el cuento y en los mitos, las herramientas necesarias para expresar su idiosincrasia e ideología, testificar acontecimientos, o explicar sucesos que forman parte de la cultura de una población, la cosmovisión, la historia, las creencias, la moral, los conocimientos geográficos, el tipo de política o de economía de una época y un lugar en particular.
😱Las criaturas que merodean la fábrica de tejidos La Unión de El Huayco
Los Chinchilicos de la Fábrica de Tejidos La Unión de el Huayco
Cientos de historias tétricas se han tejido en torno a las criaturas que merodeaban o habitaban los alrededores y el interior de la fábrica de tejidos La Unión de El Huayco; desde duendes, fantasmas, pero sobre todo los famosos "chinchilicos" o "mukis".
⭐Fábrica encantada uchumayo😮
Gritos, llantos y un frío inexplicable, son parte del recorrido nocturno que un grupo de personas cuentan que ha experimento, donde por mucho tiempo funcionó la fábrica de tejidos la unión de el Huayco.
En el distrito de Uchumayo se asentó la más importante fábrica de la revolución industrial que tuvo el Perú y Arequipa. Esta fue la fábrica tuvo 100 años de existencia y se asentó en el poblado de el Huayco, en más de 50 mil metros cuadrados. Por los años 1897, después de la guerra con Chile, fue Miguel Forga Barnack, un próspero empresario Español, quien vio la calidad de algodón que se sembraba en el sur peruano.
⭐El condenado “padre sin cabeza”, Arequipa
Entorno al callejón de la catedral de Arequipa, existen muchas espeluznantes historias de terror y muerte, de brujerías, de fantasmas, de almas en pena, dramáticas versiones, que fueron inspiradas en el siglo 19 por el nauseabundo y oscurísimo callejón de la Catedral, cuando el callejón estaba aún empedrado, toda la población de Arequipa y sus contornos afirmaba que desde allí salían todas las noches, a las doce en punto, el condenado “padre sin cabeza”, quienes luego de espantar y atemorizar a la ciudad entera, se recogían a la madrugada, es decir, cuando comenzaba a colorear la hermosa campiña el rosicler del alba.
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