El diablo está en todas partes, incluso en la catedral.
Todos los que han entrado alguna vez al templo de la Catedral de Arequipa, se han maravillado por la hermosura de todo lo que allí habita: El órgano portentoso, las estatuas de los apóstoles talladas en madera hueca y un larguísimo etc., pero en definitiva de tan fastuoso decorado, es el púlpito o para ser más exactos el diablo que esta aplastado, lo que ha llamado siempre con mayor ahínco la atención de todos sus visitantes.