😈😱Cuentan los mayores que, existe una leyenda que aún se mantiene viva, en los recuerdos de los abuelos arequipeños. Investigando con los pobladores de la zona, ellos nos indican que está leyenda es verdadera. Hay un puente en donde el Diablo suele aparecerse a las personas en forma de niño. Este puente se encuentra al final de la avenida Ejercito, y limita con el distrito de Cerro Colorado, en la ciudad de Arequipa.
Cuentan los abuelos que antiguamente a este lugar se le llamaba, “El puente del diablo”, y que según las versiones de los antiguos arequipeños, ellos sabían muy bien por qué lo llaman así, esta es su historia.
En la subida de Cerro Colorado, se encontraba antiguamente una famosa picantería, una de las mejores de toda la Ciudad Blanca. La dueña un día contrato a una bellísima joven para que trabaje en la picantería, y a la vez también para que atrajera a los clientes varones para que puedan consumir sus platos.
Esta joven con el pasar del tiempo se ganó la confianza de la dueña de la picantería y comenzaron a tener mucho cariño, tanto así, como madre e hija.
Conforme crecía la muchacha su corazón se fue enamorando locamente de un joven ranchero de la zona, con el que después de un corto amorío concibió a una pequeña criatura.
La dueña al enterarse del embarazo de la joven, se indignó y ante la noticia le propuso a la joven que le podrían contratar alguien para extraer al niño, ya que el padre al enterarse del hecho, se negó y se fue de la ciudad. Ella entre la confusión y el pánico acepto la propuesta de la dueña.
Luego que retiraron al niño, a escondidas, el feto fue arrojado por la Partera contratada, bajo el puente, sin que se enterasen la dueña y la joven. En esos años el puente no tenía nombre.
Con el pasar del tiempo, la joven creció y se hizo una mujer adulta. Un día que pasaba por aquel puente, de repente escucho los llantos desgarradores de un bebe, y pensó, en que madre tan descuidada e irresponsable podría haber abandonado a su hijo bajo este frio y peligroso puente, mientras daba pasos para la bajaba al riachuelo dispuesta a recoger al bebe.
La joven logro alcanzar al bebe y lo alzo de la ladera, enrollándolo con una manta que tenía; poco a poco la joven se dio cuenta que los llantos del bebe cada vez se hacían más fuertes y ya no sonaban como llantos sino como quejas y gruñidos chillones, muy perturbadores.
Cuando se dispuso a ver en qué condiciones estaba el niño vio con horror que era el rostro del mismísimo demonio, el que tenía entre sus brazos, el cual rápidamente la mordió y la araño por la espalda.
La joven cayó al suelo y empezó arrastrarse y a duras penas pidiendo ayuda salió del riachuelo y subió a la parte alta del puente. Una vez arriba un ranchero cliente de la picantería la vio y la pudo auxiliar, llevándola a casa de la dueña, para poderle dar atención médica.
Al contarle a todas lo que le había pasado, tras sus heridas en dé la espalda, no pudieron creerle.
Ya con el tiempo, cuando la dueña de la picantería empezó a hilar detalles, y la población se enteró del embarazo de la joven, y lo que le paso en el puente, la población bautizo el puente como: «El puente del Diablo» para recordar a los pobladores, que, si alguna vez escuchan el llanto de un niño, tengan mucho cuidado, que talvez pueda ser el diablo que los quiera volver a tentar.
Con el trascurrir de la vida, la dueña y la joven murieron, pero el puente perduro. Con la modernidad del distrito, fue asfaltado y techado, cambiándole de nombre para ahuyentar los recuerdos de las nuevas generaciones de la zona, y le pusieron el nombre del puente de «Juan Pablo II» en honor de la visita del ilustre padre el año 1985 a su llegada a la ciudad.
Sin embargo, la leyenda sigue perdurando el tiempo, ya a unos cuantos metros, lo que queda del puente, y el cauce del riachuelo, mantiene vivo al niño abandonado, que espera día tras día eternamente en forma de demonio, que llegue la media noche para salir en busca de almas incrédulas.
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